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RELATOS CORTOS ONLINE

Cómo ligar con Latinas

 

Ese momento en el que estás en pelotas sentando en la cocina, fumando y reflexionando…

De un descuido, te pilló volviendo a deshoras con carmín en la camisa, olor a putón y el rabo como un pan de pipas. En un enfado gordo le confesaste los cuernos, así, sin miedo.

Se marchó de casa y aún no ha vuelto. Todavía estás pidiendo perdón.

Y es que, en realidad, son las pequeñas mentiras las que hacen feliz a una pareja. Las porno no son mías. Ese gramo es de mi primo. Y las heridas de la polla…del gimnasio, cariño.

¿Pero a qué gafapasta pseudo erudito se le ocurrió decir que las parejas tienen que sincerarse y hablar para solucionar sus problemas? Solo se dicen mierdas. Le pusiste cuernos, te pilló y le robaste pasta, no hay huevos a arreglar eso.

Si pudieras volver atrás…mentirías mejor y sin dejar huellas.

Y se pasa mal en soledad, pero lo peor de todo son esos primeros días después de que te hayan dejado, esos que pasas a base de San jacobos, leche calentita con valium y turrón duro.

Esa decepción al despertar cada mañana y olerla pensando que está ahí, porque no has cambiado las sábanas desde que se fue.

Esas pajas con rabia pensando en ella que SIEMPRE terminan entre lágrimas.

Esos amigos que te dicen lo de “ahora que ya no estáis juntos, no te importa que le entre, ¿no?” y hacen lo que sea por follársela, los muy hijos de puta.

Esas semanas posteriores de búsqueda compulsiva por Badoo y Tinder que nunca traen nada bueno.

Y esa primera cita con una colombiana tetuda, pelín puta y cara de simio inventando el fuego…

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Esa cita que siempre tendrás en la memoria, porque fuiste media noche de la mano con la panchita por sitios habituales. Aún lo recuerdan.

Y en verdad, todo hombre de bien tiene que vivir esa época que hasta una gitana coja le de calabazas porque te vea hecho un cenizo y un gracioso sin gracia.

Aún recuerdas ese beso que le robaste en la puerta del piso patera a la colombiana. Y esa sensación que te queda de que folla con todos el primer día menos contigo.

Y esas búsquedas por todas las redes sociales buscando a tu ex “está ya zorreando fijo, ya verás, ya verás, ya verás, me cago en Dios”…

Esos intentos de ligues con señoras mayores, pero muy mayores.Rosa, 56 años, ama de casa, divorciada “QUIERO VIVIR”. A por ella.

Y es que tras romper con nuestra pareja, los hombres no cambiamos mucho, intentamos follarnos a todas las amigas de la ex, pero nada más.

El problema de haberla amado tanto es que borraste demasiados números. Tu agenda empieza y termina por la única que te dio match en Tinder, la colombiana con cara de mono. Y vuelves a quedar con ella.

Me estuvo hablando toda la noche del dinero que ganaba en el hotel. Y de su gato. Y era verdad. Tenía un gato negro, Vinicius, que no paraba de mirar.

Y claro que me dio gatillazo, nunca había follado con un animal a un palmo de mi cara mirando el tema.

Me fui antes de que se hiciera de día, le robé de un cajón 120 euros mientras se duchaba y compré el periódico, pan y una goma para la lavadora. No le robé con maldad, quizás algún día un cartero le lleve un sobre con el dinero. Y una mierda.

Con el tiempo, acabas ligando con otras y volviendo a ser feliz con una chica que no te mereces a la que, por supuesto, también pondrás cuernos. Y te acordarás de cómo empezó todo…

Por cierto, puedo volver con la primera cuando quiera.

 

Infielmente tuyo,
Relatos de un Depravado
enrique san francisco
¿Te han abandonado? Esto te interesa

El tiempo juega malas pasadas, 5 años de loca en loca, rezando para que llegara alguna tía en tu vida que fuera normal y la comiera bien, y ahora que la tienes, te pilla lo de las drogas, las putas, el juego o Dios sabe qué y se va todo a la mierda. Para más huevos, la culpa fue de ella, sino tuya.

El caso es que todo hombre abandonado al que acaban de dejarle, debe tener una sudadera con capucha gris, muy gris, con la que te irás a la cueva, en una mala hostia constante y harás metralleta en Tinder hasta que se te pongan los huevos como los ojos de Kike San Francisco y acabes en Xvideos corriéndote con una valenciana que se parece a tu ex.

Y te sientes un poco mal al terminarte, pero te miras al espejo y dices a ti mismo “estoy bien”, porque lo estás leyendo de la sudadera que te compraste.